El efecto barrera, que ejerce el macizo del
Gorbeia, es notable a la hora de definir el tipo
de climatología y, por consiguiente, de
flora que se registra en este entorno donde se
manifiesta una progresiva transición climática
hacia rasgos mediterráneos, con menores
precipitaciones y temperaturas más elevadas.
La presencia de vegetación mediterránea
es un claro indicador de todo ello: encinas, quejigos,
etc.
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Bosque de los alrededores
de
Manurga |
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Pero en los
bosques más próximos a
Manurga, la formación forestal que más
superficie ocupa es el hayedo.
Este busca zonas
poco luminosas, entre nieblas, localizándose
en las zonas umbrías y elevadas. También,
aunque en menor grado, podremos observar robledales,
concentrándose, sobre todo, en los fondos
de los valles, ya que es más exigente
en humedad y luz, resistiendo mejor el frio.
Les acompañan especies como el acebo,
fresno, sauces, arces, avellanos, arándalos...
En las solanas aparecen, distribuyéndose
en proporciones parecidas, el matorral y el quejigal.
Estos son indicadores de condiciones de menor
humedad
y mayores temperaturas.
El mosaico vegetal se completa con grandes áreas de matorral (brezal-argoma)
por encima de los 800 metros de altitud. También las zonas más
llanas (fondos de valle) están ocupadas por grandes praderas para el ganado,
que se cuidan mediante el estercolado, siegas, limpias, rotación de pastoreo,
etc. Estas formaciones herbáceas se completan con los pastos
de altura de Gorbeia. |