Junta de Manurga Fotografías de Manurga y sus alrededores, ovejas, caseríos bosques, ciervos.


HISTORIA

 


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PERSONAJES ILUSTRES

Manurga contó durante su particular "siglo de oro" con insignes vecinos o ilustres nacidos en su seno, muchos de ellos destacados en oficios de gobierno, en la carrera de las armas o como dignatarios eclesiásticos. Otros se enriquecieron en el comercio con las Indias o se instalaron en tierras americanas. Es el caso de los Hurtado de Mendoza, Martínez de Murguía, Verástegui, Asteguieta, Saénz de Manurga, Ruiz de Apodaca, Artazar o Artaza u Ortiz de Zárate.

Martínez de Murguía
Noble linaje de comerciantes con las Indias que participaron desde finales del siglo XVII en el brillo del culto y en la dotación de ornamentos y ricos objetos litúrgicos a la parroquia de Manurga.

Fundaron la capilla del Santo Cristo de la Expiración, entierro familiar y centro de devoción popular en la comarca.

Su patronato y mantenimiento pasó a los apellidos Asteguieta y Verástegui, sucesores de los Martínez de Murguía y, como éstos, activos participantes y promotores de obras en la parroquia.

Los más notables fueron los hermanos Andrés y Pedro Martínez de Murguía, hijos de Juan Martínez de Murguía, natural de Murguía y de Catalina Ortiz de Guinea y Zárate, nacida en Manurga, donde el matrimonio se instaló y nacieron sus hijos.

Ambos hermanos se trasladaron a Cádiz y allí amasaron su fortuna comerciando con las Indias con sus propias embarcaciones.

Murieron sin dejar descendencia, pasando todas sus heredades a su hermana Catalina, casada con Diego de Asteguieta Gamarra.

Las heredades de este vínculo se extendían desde el Zadorra -La Puebla de Arganzón y Nanclares- y la sierra de Badaya -Ollábarre y Montevite-, por los montes de Vitoria -Ullíbarri de los Olleros- y la Llanada de Alava -Estarrona, Arriaga, Gamarra y Miñano-, hasta los valles de Gamboa -Nanclares de Gamboa-, Zuia -Murguía y Sarría, y Zigoitia -Manurga, Ocaranza, Acosta, Gopegi y Ondategi-.

De los Martínez de Murguía y Asteguieta, las heredades de Manurga pasaron al apellido Verástegui, por matrimonio de Benito José de Verástegui, caballero de Calatrava e hijo del que fuera alcalde de Vitoria en 1679, 1695 y 1710 y diputado general de Alava en 1681, con María Teresa de Asteguieta y Murguía.

Los Verástegui figuran en la vida parroquial de Manurga como patrones de la capilla del Santo Cristo y otras fundaciones de los Martínez de Murguía.

Dos descendientes de Benito José fueron diputados generales de Alava. El primero, Prudencio María lo fue en 1794-95 durante la entrada de los franceses en la llamada "Guerra de la Convención". Su hijo, Valentín de Verástegui, se destacó como carlista en Alava durante los comienzos de la primera guerra civil.

Prudencio María Verástegui (1747-1826), reconocido hombre de ciencias, fue el propulsor del cultivo de la patata en el territorio histórico.

Hurtado de Mendoza
El apellido Hurtado de Mendoza en dos de sus ramas, emparentadas entre sí e instaladas en Manurga, costeó obras, dejó memorias y dotó fundaciones en su parroquia de San Martín. Además de contribuir en el conjunto del edificio, erigieron en ella dos capillas y fundaron un hospital.

Este edificio estaba situado junto a la casa del contador real y gobernador de las hermanadades del duque del Infantado, don Diego Hurtado de Mendoza, fundador del hospital.

Diego nació en 1568, hijo de Juan Hurtado de Mendoza y María Díez. Prestó sus servicios también en la Armada Real del Mar Océano y sirvió en la ciudad de Lisboa como contador de la Artillería.

Diego Hurtado de Mendoza

En su testamento dejó escrito su deseo de ser enterrado en la capilla de la Concepción en Manurga, que él mismo había contribuido a erigir, donde también fue enterrada su mujer Ana de Unda y Yurre.

El hijo de ambos, Juan fue investido caballero de Santiago en 1639.

En Manurga nació también el miembro de otra familia de los mismos Hurtado de Mendoza, Juan Hurtado de Mendoza, secretario de su majestad en los papeles del Consejo de Estado, en la corte de Felipe III en 1612.

Su hijo, Juan Bautista Hurtado de Mendoza y Manchola, aunque nacido en Madrid mientras sus padres se encontraban en la corte, actuaría como alcaide perpetuo de la casa y torre, solar alavés de los duques del Infantado, y se encargaría de enriquecer con reliquias la capilla dedicada a San Juan Bautista, situada al lado de la epístola de la Iglesia.

Un primo segundo de éste, Juan Hurtado de Mendoza de Unda y Yurre, fue gentilhombre de la cámara del duque del Infantado y como persona de confianza de éste, gobernador de las hermandades de Alava.

En Manurga, además de ampliar la capilla de la Concepción y fundar en ella una capellanía, creó y mantuvo una escuela infantil.

El padre del primero, llamado también Juan Hurtado de Mendoza, asimismo natural de Manurga, había sido familiar del Santo Oficio de la Inquisición en Logroño.

Durante esta época, los Hurtado de Mendoza estuvieron vinculados a la administración de la armada real.

Ortiz de Zárate
De los Zárate de la torre llamada "Elexalde" quedan cultos y fundaciones conservadas durante generaciones en la parroquia de Manurga.

En 1740 la torre era propiedad del doctor don Bernardo Ortiz de Zarate, arcediano de la catedral de Cádiz, ciudad en la que como puerto importante en las rutas hacia las Indias que era, vivieron desde finales del siglo XVII y durante el XVIII, distinguidos hombres de iglesia, marinos, armadores y comerciantes nacidos en Manurga.

Dos Bernardo, "arcediano titular de la Sta. Yglesia de Cádiz", como se titula en los libros parroquiales de Manurga, fundó y dotó ampliamente en ella una capellanía documentada en 1735.
Con anterioridad al arcediano había sido señor de la torre de Elexalde, Domingo Ortiz de Zárate, familiar del Santo Oficio de la Inquisición y vecino de Manurga.

Ruíz de Apodaca
Este apellido inicia su andadura histórica con Tomás Ruíz de Apodaca, al que Andrés Martínez de Murguía llevó consigo a Cádiz en 1716. No obstante provenía de hidalgos de sangre por parte de padre y abuelo. Ambos habían desempeñado oficios reservados al estado noble en la hermandad de Zigoitia.

Ya en Cádiz, Tomás Ruíz de Apodaca se dedicaría al comercio con las Indias. Murió en la ciudad mexicana de Veracruz y a su recuerdo se atribuye en la iglesia de Manurga la reja del baptisterio en cuya pila fue bautizado, ejemplar de hierro forjado con detalles dorados a fuego.

Tres de sus hijos, marinos, fueron investidos caballeros de Calatrava en 1783. El mayor, Juan José, llegaría a ser capitán general de la armada y virrey de Nueva España desde 1816 a 1821, conde del Venadito y vizconde de Ruíz de Apodaca.

Manurga
El apellido toponímico Manurga estuvo también presente en la historia del lugar con distintos patronímicos. Se han encontrado documentos del siglo XVI en los que aparecen ilustres miembros del linaje pero quizás el más renombrado sea Juan Sáenz de Manurga, residente en Cádiz a finales del siglo XVII y al que se debe la instalación de los Martínez de Murguía en la ciudad, y por mediación de estos, de otros vecinos de Zigoitia.

Artazar
El apellido Artazar -Artaza en algunos documentos-, figura también entre los principales de la feligresía de Manurga en el siglo XVI.

Una hija de Juan Ortiz de Artazar, "pagador de la gente de guerra de la ciudad y puerto en San Sebastián, y contador de la Armada Real de la Mar Oceanía", María Ana, vecina de los "Reynos de Indias", fundó en la capilla de San Francisco de Manurga una capillanía de dos mil ducados de capital.

Galíndez de Terreros
En esta amplia relación de contadores y pagadores de la Armada del Cantábrico y de los armadores y comerciantes en América, se recuerda a Diego Galíndez de Terreros, apellido con noble casa solariega y blasonada en Manurga, quién, en 1604, figuraba como "pagador en las Armadas Reales y Fábricas de la Provincia de Guipúzcoa".

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