El caserío de Manurga, en lo alto de
un pintoresco promontorio, se divisa desde la lejanía,
ofreciéndonos un bonito y señorial
aspecto acrecentado por la voluminosa y esbelta
figura de su iglesia parroquial y de los muchos
edificos singulares que la conforman.
Esta forma
o distribución que toma el caserío
de Manurga lo podemos asimilar al de la directriz
de un óvalo con la iglesia al norte del
lugar
ocupando la posición más elevada del cerro, estampa clásica
de las aldeas alavesas en las que el poder religioso pretende ejercer su dominio
y amparo sobre sus protegidos.
A pesar de la apariencia concentrada del caserío
de Manurga, encontrándose
cada unidad de explotación agrícola aislada una de otra pero
todas ellas sobre la línea imaginaria de una figura oval, éste
se articula en cuatro barrios: Landaluce, Perrenta, Aspillaga e Iturritxaga,
donde en su
punto más alto se encuentra en torno a la Iglesia el patrimonio arquitectónico
más importante.
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| Palacio de los Verástegui |
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Casa
palacio de los Verástegui
La construcción civil más relevante
no sólo de Manurga sino
de toda la comarca es su palacio rural.
Se trata de una casa-palaciega
de estilo barroco construida en torno al año
1700. Este noble edificio situado frente a la iglesia
se conoce también
como el palacio de los Martínez de Murguía, sus fundadores,
noble linaje de comerciantes con las Indias.
El palacio es de planta
cuadrada, realizado en piedra; consta de dos plantas más desván,
cubriéndose con tejado a cuatro aguas iguales,
la denominada cubierta en punta de diamante.
Esta estructura está muy extendida en las casas palaciegas
de la región
que disponen de planta cuadrada. Como es habitual en la época
barroca, toda la belleza de la obra arquitectónica se emplea
en el alzado principal.
Este, de aspecto sobrio, como caracteriza
a la arquitectura vasca, muestra en sus elementos plásticos
todo su esplendor.
Presidiendo el centro de la fachada principal
se halla un gran escudo portado por ángeles, leones y
sirenas a tres diferentes niveles. Estos representan las armas
de la familia
fundadora.
La puerta principal está ricamente claveteada
y en su planta noble se pueden apreciar dos balcones corridos
con suelos pétreos y puertas trabajadas
en magnífica carpintería con sus frisos divididos
en dos mitades por parteluz en la que se ha tallado un rostro
humano.
El trabajo de talla con motivos florales y geométricos
se muestra también
en canes y cielo raso, respectivamente.
El patronato y mantenimiento
del palacio pasaron más adelante a los apellidos
Asteguieta y Verástegi, sucesores de los Martínez
de Murguía
y, como éstos, activos participantes y promotores
de obras en la parroquia. En la actualidad pertenece a
la familia Díaz de Arcaya.
Delante de la iglesia
y del palacio rural de los Verástegui se asienta
una de las casas con más sabor popular. En su fachada
luce un escudo con las armas de los Martínez de
Murguía.
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Hurtado de Mendoza.
De Torre
a Casa Solariega |
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Hurtado
de Mendoza. De torre a palacio.
La coyuntura económica expansiva del XVI
terminó con la guerra
de bandos y originó el desarrollo de una novedad
arquitectónica
en la panorama vasco: el palacio.
Muchas de las nuevas
edificaciones derivaron de antiguas torres y en
el nuevo tipo de edificio se debatía, en
un primer momento, entre la introducción
de modificaciones en las primitivas torres o en
la aceptación de nuevos
modelos residenciales ya presentes en otras áreas
europeas.
Así fue como la torre defensiva
de los Hurtado de Manurga derivó en
la casa solariega que aún hoy se conserva
en el barrio de Aspillaga con un escudo de la
familia, su acceso arqueado y un portegado apeado
en pies
derechos
a la entrada de la casa.
Aspillaga
Del hospital que fundara don Diego Hurtado de
Mendoza, contador real y gobernador de las
hermandades del
duque del Infantado,
para dar
cobijo a los transeúntes
que llegaban a esta encrucijada de caminos,
no han quedado restos. Este edificio contaba
con tres camas, vestidas "como se acostumbra
en la tierra",
y estaba a cargo y cuidado de una hospitalera
que vivía en el piso alto
de la casa.
Este edificio estaba situado junto
a la actual casa y al lado del camino real,
perteneciente
al barrio
de Aspillaga.
Si bien, por
su antigüedad
e hidalguía, los palacios de Martínez
de Murguía y Hurtado de Mendoza
son los dos edificios más representativos,
Manurga presenta un conjunto arquitectónico
armónico y escasamente
desvirtuado con el paso de los años,
con dispersos caseríos y casas
solariegas salpicados a lo largo de sus
cuatro barrios.
Un ejemplo de esta edificación
la tenemos en la antigua casa-escuela,
situada en el barrio de Aspillaga, actualmente
utilizada como colonia infantil
y juvenil en épocas estivales por
la ikastola Padre Raimundo Olabide de Gasteiz.
Otro
bello ejemplo de casa señorial es
el caserío Berezi situado
en el barrio de Aspillaga desde donde se
divisa una extraordinaria panorámica
del Valle de Zigoitia. El recerco en oreja
que portan sus vanos induce a fechar este
edificio en los últimos años
del siglo XVI o comienzos del XVII.
Su planta
es casi cuadrangular, poseyendo su tejado
las cuatro vertientes en punta
de diamante,
con
troneras de salida al
mismo en el faldón sobre
la fachada. Destaca en su fachada el escudo
de armas de los Galíndez de
Terreros.
Landaluce
El barrio de Landaluce conserva cinco caseríos
dedicados a la explotación
agrícola-ganadera, ejemplo típico
de las construcciones rurales de la zona.
Perrenta
Perrenta está formado por cuatro caseríos,
uno de ellos no obstante con características
de casa señorail rural, que a pesar de
su aspecto sobrio contiene elementos que lo diferencian
del resto de las casas de labranza:
escudo, buenas labores de carpintería
en la puerta principal, balcones y
alero, impostas de separación
entre plantas, fina labra en el recercado
de huecos y esquinales...
El escudo
representa las armas de Tomás
de Basertino, que lleva grabado el
año 1777 que corresponde a la época
en que se construyó el
edificio. |